Ansiedad, gritos, celulares y cámaras digitales listas para ser usadas. Estos fueron los elementos iniciales de la noche fría del 4 junio que se encontraron en el Teatro de Colegiales para ser testigos del show de Miranda!.
El telón se levantó cerca de las 21.15 y marcó la salida al escenario de Alejandro Sergi (voz), Juliana Gattas (voz); Leandro Lolo Fuentes (guitarra), Nicolás Monoto Grimaldi (bajo) y Bruno De Vincenti (teclados y programación) lookeados al mejor estilo de la banda sueca The Hives (http://www.youtube.com/watch?v=MCQ7VLoY7bQ).
“Don” fue el tema de apertura acompañado de cientos de alaridos de un público compuesto mayormente por chicas entre 14 y 30 años. Atrás se encontraban padres de miradas vigilidoras, y jóvenes quienes siempre le escapan al amontonamiento de la cercanía al escenario.
Sin alejarse de la propuesta original de la banda (combo de glamour, pop y ambigüedad sexual) y con un buen ritmo, el set fue un recorrido de todos sus trabajos de estudio.
“Casualidad” demostró el excelente registro vocal de Juliana Gattas (de vestido negro corto y sensual) en un impresionante solo de voz al final del tema. “El showcito” y “Vete de aquí” permitieron apreciar el buen papel de frontman de Sergi, quien con sus movimientos de cadera y juegos con el micrófono en su entrepierna, provocaron a las adolescentes y las incitaron a arrojarle desde ositos de peluche hasta medias de mujer.
Al promediar la hora, la banda decidió dejar su costado más pop para dar lugar a uno marcadamente electrónico como en “Agua”, “Quereme” y “Yo te diré”. El público siempre fiel a las indicaciones de Sergi, no dejó de saltar ni cantar cada palabra de las canciones.
La famosa guitarra de Lolo se vio iluminada solo en lo visual (como en “Navidad”) ya que su sonido siempre estuvo en un segundo plano. Los teclados de Bruno De Vincenti nunca dejaron de marcar el camino en lo que respecta a la parte instrumental.
En “Lo que siento por ti”, cuya base por momentos remite a “Lust for life” de Iggy Pop (http://www.youtube.com/watch?v=Wko_IweA6R0), la saturación empañó el sonido, que tuvo sus altibajos a lo largo de todo el recital.
Para la última parte del show, con cambio de vestuario incluído, hubo tiempo para “Prisionero”, la rockera “Tiempo” y la explícita en su lírica “El profe” con un final distinto al original ya que incluyó a “Blitzkrieg Bop” de The Ramones.
Para cuando el reloj marcó que habían pasado minutos de las 23, remeras, gargantas enrojecidas y tarjetas de memoria cargadas de fotos y videos fueron los componentes que cerraron un recital aceptable pero con tintes de brillo y cargado de actitud.
Autor: Daniel Funes
Fotos: Catriel Remedi










































